El mito de la caverna y la Consciencia

espiral
¿Qué hay detrás de las Diarreas? | BIO Castellón
30 septiembre, 2015
Retina bioneuroemoción
Miopía y Astigmatismo| BIO Castellón
17 octubre, 2015
Show all

En la profundidad de una caverna hay unos hombres encadenados, prisioneros de nacimiento, obligados a no poder ver más que la pared. A espaldas de ellos hay un muro, y más alejada, una hoguera colocada a cierta altura por encima del muro. Sobre el muro, unos hombres colocan figuras que gracias a la luz de la hoguera, son proyectadas en la pared. Las imágenes de estalas figuran son todo lo que ven estos hombres. Lo único que conocen del mundo. Para ellos esta es la verdad.

En un momento, uno de estos hombres se libera de sus cadenas. Al girar la cabeza, observa el muro y descubre las figuras que son proyectadas sobre la pared que ha visto durante tanto tiempo. Ante esta nueva realidad, decide explorar y se encamina hasta encontrar el fuego, dándose cuenta del ingenioso mecanismo que le tuvo atrapado.

Y comienza a ascender por la caverna hasta vislumbrar una luz como jamás recuerda haber visto antes. Al llegar al origen de esta luz sale de la caverna, pero la luz es tan intensa que queda momentáneamente cegado. Pero se mantiene en este lugar permitiendo que sus ojos se acostumbren a esta nueva luz. Para su sorpresa observa un mundo que no había visto antes. Ya no está en la caverna, ya no ve sombras. Ahora ha visto.

Pero decide regresar a la caverna para liberar a sus compañeros y acompañarles a ver este nuevo mundo.

Al igual que en la historia, esto ocurre cuando tomamos consciencia. Descubrimos una verdad de la que tenemos certeza que es real. Sin embargo no sabemos cómo explicarla, pues para ello tendríamos que recurrir al símbolos y sombras que en ningún caso se asemejarían a lo que uno siente.

Y no nos quedamos ahí. Al tomar consciencia comprendemos el mecanismo. Comprendemos que hemos estado viviendo convencidos de una verdad que no era real. Al regresar a la caverna sabemos que el mundo que vemos es una proyección. La diferencia es que aunque nuevamente vemos las sombras, ya no nos las creemos.

No bajamos a tratar de liberar a los compañeros. Realmente los compañeros son parte de uno mismo. Ellos son las antiguas creencias, ideas y programas que me hacen ver el mundo de una manera concreta, pero al haber tomado consciencia, ya no los deseo mantener.

Y tú, ¿Te crees tus sombras?

Te acompañamos a la consciencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *